“Sus apellidos están escritos en letras de oro dentro de la historia del automóvil. Están asociados a empresarios pioneros que fundaron empresas automovilísticas que, hasta 100 años después de su creación, son imperios financieros con centros de producción en medio mundo.
Ferdinand Porsche, Henry Ford, Giovanni Agnelli, Kiichiro Toyota y Herbert Quand son nombres y apellidos con historias diferentes y un mismo denominador común: sus descendientes, ya sean nietos o sobrinos, todavía controlan el accionariado de las empresas que un día fundaron o dirigieron”.
Las empresas a las que se ha hecho referencia tienen
varios elementos comunes. Como ya se ha dicho, son familiares,
pero, además, comparten otros elementos. Uno de ellos es
imprescindible para su supervivencia: el día a día no distorsiona la
visión de futuro que necesita la Empresa familiar. En un momento
LA INNOVACIÓN DE LAS EMPRESAS FAMILIARES, en que otros sectores de eclosión reciente -como las
telecomunicaciones, la biotecnología o las energías renovables son
el paradigma de una sociedad basada en el conocimiento que
evoluciona a gran ritmo, el sector del automóvil, que tiene más de
100 años de antigüedad, ha sufrido en los últimos años cambios aún
más vertiginosos que todos estos sectores: cambios tecnológicos,
estratégicos, organizativos, de localización y otros derivados de
grandes operaciones de fusión que no pueden ser improvisados.
La evolución del precio del petróleo, las nuevas demandas sociales
en materia de medio ambiente y el desarrollo de nuevos mercados
garantizan nuevas transformaciones e innovaciones tecnológicas en
un futuro próximo, pero que tienen origen en un pasado reciente,
planificado, que no se ha dejado contagiar por la presión que ejerce
a menudo la necesidad de unos resultados inmediatos.